XV Legislatura › Expediente 122/000055
Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso
Proposición de Ley para una correcta imposición de los beneficios caídos del cielo de la gran banca.
Autor: Grupo Parlamentario Mixto · Resultado de la tramitación: Rechazado · ficha en congreso.es
Temas: Economía, fiscalidad y presupuestos
De qué trata: Proposición de ley para gravar con impuestos temporales los beneficios extraordinarios de la gran banca, duplicando el gravamen actual y aplicando un 75 % sobre márgenes excesivos, destinando los fondos a vivienda pública y alivio hipotecario. *
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Texto oficial
Texto de la iniciativa publicado en el BOCG (recortado; el texto completo está en la fuente). Fuente.
Exposición de motivos I El sector financiero juega un papel central en nuestra economía. Una función fundamental es la de garantizar el flujo de liquidez por su carácter de intermediario entre los ahorros de la población por un lado y la concesión de crédito para el acceso a bienes y servicios básicos y para la inversión por el otro lado. En España, el sector financiero se encuentra mayormente privatizado, con una falta de entidades de carácter público que puedan competir en la remuneración de depósitos y concesión de crédito. Aún más importante, existe una concentración de mercado muy elevada. Si en 2008 los cinco mayores bancos controlaban el 42 % de la cuota de mercado, está alcanza un 69,3 % en 2021. Parte de la razón de esta concentración fue el rescate bancario realizado tras la crisis económica de 2008. La crisis financiera del año 2008 supuso la inyección masiva de dinero público en la banca española para poder sanear sus cuentas y evitar así la quiebra masiva del sistema financiero español. En total, bajo el marco de la reestructuración bancaria y según el 'Informe de fiscalización del proceso de reestructuración bancaria, ejercicios 2009 a 2015' n.º 1190 del Tribunal de Cuentas, se transfirieron 122.122 millones de euros en forma de ayudas en recapitalización y créditos blandos. Como consecuencia del proceso de reestructuración, una mayoría de las entidades rescatadas fueron vendidas y absorbidas por los actores de mayor peso, suponiendo la desaparición de las cajas de ahorro y otras entidades financieras y consiguiente aumento de la concentración bancaria. Tras esta operación, el rescate bancario no ha sido devuelto en su totalidad, y según el informe del Banco de España 'Informe sobre la crisis financiera y bancaria en España, 2008-2014' son irrecuperables 60.000 millones de euros. Como indican los informes las opiniones CON/2023/9 y CON/2023/26 del Banco Central Europeo sobre la imposición de un impuesto extraordinario a la banca de Italia y Lituania, las operaciones de las políticas monetarias tienen siempre implicaciones distributivas, con efectos sobre los ingresos y beneficios de las instituciones de crédito. Si la banca ya cosechaba grandes beneficios por la alta concentración y falta de competición en la década del 2010, la subida de tipos del Banco Central Europeo de un 0 por ciento a un 4,5 por ciento desde julio de 2022 a septiembre de 2023 ha supuesto un impulso extraordinario a los beneficios. Los cinco bancos más grandes han pasado de ganar unos 15.100 millones de euros en 2021, a unos 20.000 millones en 2022, a 26.000 millones en 2023. Existen varias razones de esta subida de beneficios, pero una buena parte de ellas no se corresponden a una contribución de la banca a una mejora del tejido productivo ni en la inversión de este. Primero, como ha indicado en sus estudios los economistas Paul De Grauwe y Yuemei Ji, se está inyectando miles de millones a la gran banca a partir de la remuneración de los depósitos en el Banco Central Europeo por encima de las reservas mínimas obligatorias. Segundo, la subida de tipos ha supuesto un aumento del coste de financiación de las deudas soberanas y de los bonos de las empresas, donde el sector bancario es capaz de comprar grandes sumas gracias a su posición de dominación del mercado de depósitos de los hogares españoles. Tercero, la gran banca ha aumentado los tipos de interés de todos sus créditos, incluyendo las hipotecas, mientras que no lo ha hecho de igual forma para los depósitos de la ciudadanía. Es decir, los enormes beneficios que tiene la gran banca están cimentados en una posición de intermediación de privilegio y con poder de mercado que, gracias a la subida de las hipotecas y la demora en el pago por los depósitos, se lucra sin la necesidad de realizar una actividad de más alto riesgo, como es la concesión de crédito para actividades productivas a largo plazo. En respuesta a la transferencia masiva de fondos del Banco Central Europeo a las cuentas de beneficios de la banca, en 2023 el Banco Central Europeo eliminó la remuneración a todas las reservas obligatorias mínimas. No obstante, estas se sitúan a un nivel muy bajo, un 1 %, lo que supone seguir remunerando excesivamente las reservas que los bancos hacen más allá de las reservas mínimas. Igualmente, los excesivos beneficios de la banca no están siendo destinados a la economía real en forma de remuneración de depósitos o concesión de crédito, sino a la remuneración de accionistas, creando así un problema de desigualdad ya que la pertenencia de acciones se concentra en la población con más ingresos. Ante los crecientes beneficios extraordinarios de la banca, el impuesto a la banca contenido en el artículo 2 de la Ley 38/2022, que grava a un 4,8 % los márgenes que la banca obtiene de los intereses y las comisiones, se vuelve una medida insuficiente para redistribuir las ganancias de la gran banca para toda la población y cubrir sus necesidades básicas. Por ejemplo, con los 1.200 millones de euros recaudados del impuesto a la banca en el año 2023 harían falta 50 años para recuperar los 60.000 millones del rescate. Delante los actuales problemas redistributivos que genera la excesiva remuneración de los depósitos bancarios, la falta de remuneración de los depósitos de pequeños ahorradores, y los resultantes márgenes elevados en intereses y comisiones de los grandes bancos de España, la presente proposición de ley tiene como objetivo, redistribuir los beneficios extraordinarios de la banca para redirigir los recursos públicos a la economía real, incluyendo un fondo para la construcción de vivienda pública en alquiler, sobre todo zonas tensionadas y para el alivio hipotecario a familias vulnerables que se enfrentan a problemas para poder pagar su hipoteca. Para ello, en primer lugar se duplica el gravamen temporal de entidades de crédito recogido en la Ley 38/2022, de 27 de diciembre, para el establecimiento de gravámenes temporales energético y de entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito y por la que se crea el impuesto temporal de solidaridad de las grandes fortunas. Igualmente, se complementa este gravamen y siguiendo la práctica realizada por países como Italia y Lituania, para 2024 y 2025 se establece un impuesto del 75 % sobre los márgenes de intereses y comisiones que se sitúen por encima del margen de 2022. De esta forma, el impuesto tiene como objetivo recaudar los fondos extraordinarios obtenidos por los bancos por el aumento de tipos desde el segundo trimestre de 2022. El impuesto cumple los objetivos de efectividad y capacidad de pago, pues es fácil de recaudar dada la información ya existente y la aplicación del impuesto en el año 2023, y no es confiscatorio en tanto que solo grava los márgenes excesivos y temporales más allá de lo que se había obtenido en la actividad en años anteriores. Segundo, los recursos obtenidos de los gravámenes temporales contenidos en esta ley y en la ley 38/2022, se dedicarán a un […]